sábado, 1 de septiembre de 2007

2) EL HOLANDES VOLADOR

El hombre sin cualidades(desde aqui el hombre) tenia su propia idea. Queria tratar de reunirse con los amigos del piso de Barcelona. Esos compañeros de pendejeria con los que sigue en contacto como si hubiera una maldiciòn....de ellos no se puede escapar, pensò. De veras, le gustaba mucho la idea de seguir haciendo tonterias aunque ya no vivian juntos en la capital catalana. Pensaba que al fin no lo hace casi nadie, que es muy dificil lograr seguir en contacto pese a las distancias y pese al pasar del tiempo. Pero desde hace un año, lo lograban. Hay quien habla de familia, quien de comunidad...sea lo que sea, no existen muchos grupos que siguen tan estrechos sin verse. Tal vez es por eso, pensò el hombre: "si viera al ministro de la peda doctor Papi Rey cada dia, me daria asco"... Pensò en una reuniòn con la familia europea. Pero en la casita no podian caber todos. Ademas habia quien se iba a Mexico, quien a Madrid. Entonces ya no habian posibilidades. Tratò de convencer el bailarìn de striptease de la Valonia, pero fue todo un esfuerzo inutil. De los pendejos quedaba solo el hombre del radar, que al fin es el principe de los pendejos entonces estaba bien. Pero un dia, mientras no tenia ganas de cumplir a sus deberes de estudiante (como siempre), el hombre se conectò al enanito verde, el mensajero. Allì encontrò el holandes volador. Hablaron de su exito en la vida (el trabajo la casa, etc), nada especial. El hombre, sin ilusiòn alguna, le presentò esa idea de ir a sardegna por las vacaciones. El pobrecito pensaba que nunca el holandes habria dicho que si, ya que tenia que trabajar y por el precio que le habria podido salir. Por sorpresa, el volador contestò que podia ser buena idea, que lo iba a ver en internet y que le habria dicho que tal. No era una frase por pendejear o una frase hecha: el mismo dia el perro del mar comprò los boletos de avion. El hombre entonces entendiò lo que se necesita para tener exito: decisiòn. Por supuesto, una cualidad que no tiene. El hombre se fue a recogerlo al aeropuerto, junto al hombre del radar (de aqui, solo radar). Ese perro ya estaba bajo la peda y entonces se equivocò, casi abrazando otro perro holandes...un pobrecito que en vez estaba esperando su novia. Al fin el volador saliò de la puerta, y tenia un regalito: una botella de ron. Que muchacho! Nadie podia esperar un regalo mejor..aunque en la casa no faltaban los liquidos... Por el miedo de algunas leyendas sobre las costumbres nocturnas del volador (hablan que en el sueno se folla a cualquier cosa està a su lado, desde una lampara hasta una cerveza), el hombre decidiò ponerse a dormir solo en el sofà cama, dejando que el radar dormiese con el huesped holandès. Al radar le gustò mucho esa soluciòn, sus gritas lo confirmaban cada noche. El volador parecia haber vivido toda la vida allì: en la playa se ponìa sus gafas de sol de ligador. Se soplaba su colchonito de mar con fuerza de verdadero varòn; luego se tumbaba encima y se ponia tomando el sol, cualquier hora fuese. Se derramaba la crema bronceadora con la pericia que los atletas de antigua Grecia usaban para esparcirse de aceite. Y despues todo el rato tomando el sol, a las horas mas duras tambien. No se quemò, y nadie sabe como pudo ser. En la casa, por supuesto dejaba que los demas hicieran los deberes, con clase innata. Se ponia en el balcòn encantador para mirar el mar. Parecia casi una figura filosofica. Aprendiò muy rapido las palabras mas importantes, las palabras de vida. Sobre todo las usò en sus acercamientos a las chicas, bajo su filosofia de pelear para ligar. Pero no creo que a las chicas les gustò escuchar un "vaffanculo". Esas italianas, no tienen sentido del humor. Por la noche el grupo bebia y jugaba las cartas. El volador aprendiò a jugar por supuesto, y casi se habia vuelto un exito tambien a las cartas. Bajo el alcohol hablò de diferentes asuntos, algunos muy fuertes, algo que ningun hombre quisiera escuchar. Muchas veces escribia mensajitos a una misteriosa chica que habia conocido, para pasar el tiempo, en el aeropuerto antes de salir. Ah, que dificil es la vida de un chico exitoso! Para salir se ponìa sus camisas de guapetòn y se llevaba las gafas de sol, porque asi hace quien tiene un verdadero estilo. Una vez casi se las perdiò, y que colmo habria sido perderse las gafas de sol bajo la luna! Finalmente, se atreviò a comer pizza como un demonio, porque es un chico que quiere probar las costumbres de cada sitio, y en Italia hay que comer pizza. Fue muy duro, pero fue todo un exito, por supuesto. Ahora el volador està en su pais, y quien sabe cuando todos se van a reunir otra vez....pero ahora que tiene su propia casa....quizàs....serìa un desmadre... Ah, que hombre el holandes volador!

3 comentarios:

Emiliano dijo...

KEES TIENES QUE VENIR A MADRID! mira que foto...habria podido poner otras...me he portado bien! jejejejeje....KEES ERES UN PERRO DEL MAR!

Anónimo dijo...

Sin palabras...pero gracias al hombre sin cualidades, eres un verdadero amigo, se cuanto te hubiera gustado "dormir" con kees, pero dejaste esta oportunitad a mi!

Voy a trabajar...besos!

Emiliano dijo...

esta es amistad...