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sábado, 15 de septiembre de 2007

3) UN METRO DE HAMBRE

Uno de los mas grandes retos intelectuales para la humanidad ha sido siempre lo de medir los sentimientos y las sensaciones. Los seres humanos podemos medir todo. Podemos saber hasta las medidas del pito de los caracoles. Pero como vas a medir la simpatia de una persona? Hay una manera para medir el amor? Ojalà existiera, al menos podriamos controlar que las personas que amamos nos aman igual...Pero no existe. Tampoco se puede medir la inteligencia...hay muchos profesores que niegan la validez del IQ test (por suerte...jejeje). Si se pudiera saber la honestidad de las personas...que buena cosa serìa! Nos podriamos hacer negocios solo entre honestos, serìa muy bien...y los deshonestos se quedarian a los margenes de la sociedad. Todo lo que se refiere a las caracteristicas espirituales, todo lo que se refiere a los sentimientos, todo lo que interesa nuestra cabeza...no hay como medirlo. Por ejemplo...puedes saber tu sed? Quizàs puedes decir "tengo tanta sed que hasta me beberìa el mar"...pero no es nada cientifico. Pues hay quien fue capaz de definir su sensacion, de manera cientifica. Bueno, han sido 3 hombres de coraje inestimable (tal vez lograran medir tambien el coraje!jejejeje). Los mas grandes hombres que existan en el mundo...sin tomar en cuenta los otros 6.299.999.997. No tenian ni puta idea de lo que iban a hacer. Estaban de vacaciones, y aun les quedaba una noche antes que regresar a sus paises. Por ser los reyes de los huevones, por supuesto tomaron la decision de comer en algun sitio, por evitar cumplir los quehaceres domesticos. No les quedaba claro donde ir, pero TENIAN 2 OPCIONES, ya que esta es la tradiciòn rogeriana cuando se tienen que tomar decisiones. Podian ir a una pizzeria muy buena encima de una colina, en un medioambiente encantador, una naturaleza de sabor antiguo que te hace pensar en cuando aun vivìan los dinosauros...El hombre sin cualidades por supuesto habia pensado en ir allì, por su esnobismo y por no sé cuales razones. Por su manera de ser, su decisiòn aun estaba en nivel mental. Al momento de tomarla a nivel practico, le saliò la duda. Habia otra posibilidad: una pizzeria guarra, en la que solo se habla de cantidad y nunca de cualidad, un sitio perfecto para los tiempos que vivimos. Los demas por supuesto se disfrazaban de Poncio Pilato y no elegian ninguna de las 2 ocpiones...Finalmente ganò el partido de la guarrerìa: todos a por la cantidad... Asi todo empezo. Lo que pasò despues, siempre se quedarà en los libros de historia (y los de medicina también). Cuando llegaron, la pizzeria estaba bien llena: nadie los atendìa, nadie los cuidaba. El hombre del radar lloraba como un niño, el holandes volador parecia en estado hipnotico. Al fin y al cabo, les dijeron de hablar con un señor. Asi fue. Pero habia que esperar, por supuesto. Ni mucho: dentro de un rato, el señor les dijo que se fueran a por el jardìn asqueroso....era una zona pequeñita, un poco menos elegante del resto, un poco escondida...un sitio perfecto para hacer historia. Los tres lo tenìan claro: A POR EL METRO! Aunque nadie sabìa a lo que iban a enfrentarse...Cuando vino el camarero, se le pidieron el metro. El pobre pendejo dijo que habia mucho que esperar, y que les aconsejaba una entrada para empezar a comer. "La Glotoneria", se llamaba. Los pobrecitos, muy hambrientos, decidieron tomar esa super entrada. Pues...dentro de poco llegò el metro de pizza. Fue una visiòn espantosa: el volador empezò a temblar; la cara del radar empezò a cambiar de color; en el mientras el hombre sin cualidades empezaba a hacer entrenamiento mental y gritaba "lo vamos a hacer, lo vamos a hacer" y con ojos de tigre miraba al metro. De repente, en las cabezas de todos pasò un pensamiento lleno de inquietud: como iban a comer la entrada? Ni siquiera en el estomago de un elefante podian caber los dos. Empezaron a comer con infinita elegancia, cuando de repente apareciò otro camarero llevando otro metro de pizza. El miedo y el terror aparecieron en las miradas de los tres heroes...El camarero dijo que aquella era la Glotoneria...era otro metro de pizza blanca, cortada por la mitad como si fuera un bocadillo, y por adentro rellena de todos los regalos que Diòs dio al hombre para sobrevivir en paz a lo largo de toda una vida. Los hombres se quedaron sin palabras. Al fin y al cabo, el camarero les dijo que no podian comersela...no tenia sentido después del metro! La verdad, nada tuvo sentido después del metro: ni los flores ni el agua ni el alcohol tenìan el mismo sentido que antes. Por ello, el camarero se enfadò con otro chico que les habia anconsejado esa entrada, y lo chingò justamente como cualquier de ellos tres habria hecho (aunque a el radar le habria gustado mas que a todos...jejeje). Entonces solo quedaban ellos tres frente al reto del metro. Lo que pasò, ahora es historia, ahora es medicina...es que tenian UN METRO DE HAMBRE. Claro no fue nada facil. El jugador holandès aun no estaba acostumbrado a ese estilo de juego italiano, muy tactico, sin mucho cuidado al juego bonito sino solo fijado en el resultado...Pero lo consiguieron, con mucho orgullo. Despues fueron andando por muchos kilometros, claro necesitaban descansar del gran record. El hombre del radar casi parecia otro: su panza era tan grande que hasta le preguntaron si estaba embarazado. El volador empezò a hablar en dialecto napolitano, como si el demonio de la pizza hubiese tomado posesiòn de el. El hombre sin cualidades...ni caminaba sino rodaba por la calle, y todos lo miraban con mucho asombro. Asi fue, asi lo cuentan todos ahora. Esta leyenda se hace cada vez màs grande, de padres en hijos sigue trasmitiendose....es la leyenda de los tres heroes....LOS QUE TENIAN UN METRO DE HAMBRE.

sábado, 1 de septiembre de 2007

2) EL HOLANDES VOLADOR

El hombre sin cualidades(desde aqui el hombre) tenia su propia idea. Queria tratar de reunirse con los amigos del piso de Barcelona. Esos compañeros de pendejeria con los que sigue en contacto como si hubiera una maldiciòn....de ellos no se puede escapar, pensò. De veras, le gustaba mucho la idea de seguir haciendo tonterias aunque ya no vivian juntos en la capital catalana. Pensaba que al fin no lo hace casi nadie, que es muy dificil lograr seguir en contacto pese a las distancias y pese al pasar del tiempo. Pero desde hace un año, lo lograban. Hay quien habla de familia, quien de comunidad...sea lo que sea, no existen muchos grupos que siguen tan estrechos sin verse. Tal vez es por eso, pensò el hombre: "si viera al ministro de la peda doctor Papi Rey cada dia, me daria asco"... Pensò en una reuniòn con la familia europea. Pero en la casita no podian caber todos. Ademas habia quien se iba a Mexico, quien a Madrid. Entonces ya no habian posibilidades. Tratò de convencer el bailarìn de striptease de la Valonia, pero fue todo un esfuerzo inutil. De los pendejos quedaba solo el hombre del radar, que al fin es el principe de los pendejos entonces estaba bien. Pero un dia, mientras no tenia ganas de cumplir a sus deberes de estudiante (como siempre), el hombre se conectò al enanito verde, el mensajero. Allì encontrò el holandes volador. Hablaron de su exito en la vida (el trabajo la casa, etc), nada especial. El hombre, sin ilusiòn alguna, le presentò esa idea de ir a sardegna por las vacaciones. El pobrecito pensaba que nunca el holandes habria dicho que si, ya que tenia que trabajar y por el precio que le habria podido salir. Por sorpresa, el volador contestò que podia ser buena idea, que lo iba a ver en internet y que le habria dicho que tal. No era una frase por pendejear o una frase hecha: el mismo dia el perro del mar comprò los boletos de avion. El hombre entonces entendiò lo que se necesita para tener exito: decisiòn. Por supuesto, una cualidad que no tiene. El hombre se fue a recogerlo al aeropuerto, junto al hombre del radar (de aqui, solo radar). Ese perro ya estaba bajo la peda y entonces se equivocò, casi abrazando otro perro holandes...un pobrecito que en vez estaba esperando su novia. Al fin el volador saliò de la puerta, y tenia un regalito: una botella de ron. Que muchacho! Nadie podia esperar un regalo mejor..aunque en la casa no faltaban los liquidos... Por el miedo de algunas leyendas sobre las costumbres nocturnas del volador (hablan que en el sueno se folla a cualquier cosa està a su lado, desde una lampara hasta una cerveza), el hombre decidiò ponerse a dormir solo en el sofà cama, dejando que el radar dormiese con el huesped holandès. Al radar le gustò mucho esa soluciòn, sus gritas lo confirmaban cada noche. El volador parecia haber vivido toda la vida allì: en la playa se ponìa sus gafas de sol de ligador. Se soplaba su colchonito de mar con fuerza de verdadero varòn; luego se tumbaba encima y se ponia tomando el sol, cualquier hora fuese. Se derramaba la crema bronceadora con la pericia que los atletas de antigua Grecia usaban para esparcirse de aceite. Y despues todo el rato tomando el sol, a las horas mas duras tambien. No se quemò, y nadie sabe como pudo ser. En la casa, por supuesto dejaba que los demas hicieran los deberes, con clase innata. Se ponia en el balcòn encantador para mirar el mar. Parecia casi una figura filosofica. Aprendiò muy rapido las palabras mas importantes, las palabras de vida. Sobre todo las usò en sus acercamientos a las chicas, bajo su filosofia de pelear para ligar. Pero no creo que a las chicas les gustò escuchar un "vaffanculo". Esas italianas, no tienen sentido del humor. Por la noche el grupo bebia y jugaba las cartas. El volador aprendiò a jugar por supuesto, y casi se habia vuelto un exito tambien a las cartas. Bajo el alcohol hablò de diferentes asuntos, algunos muy fuertes, algo que ningun hombre quisiera escuchar. Muchas veces escribia mensajitos a una misteriosa chica que habia conocido, para pasar el tiempo, en el aeropuerto antes de salir. Ah, que dificil es la vida de un chico exitoso! Para salir se ponìa sus camisas de guapetòn y se llevaba las gafas de sol, porque asi hace quien tiene un verdadero estilo. Una vez casi se las perdiò, y que colmo habria sido perderse las gafas de sol bajo la luna! Finalmente, se atreviò a comer pizza como un demonio, porque es un chico que quiere probar las costumbres de cada sitio, y en Italia hay que comer pizza. Fue muy duro, pero fue todo un exito, por supuesto. Ahora el volador està en su pais, y quien sabe cuando todos se van a reunir otra vez....pero ahora que tiene su propia casa....quizàs....serìa un desmadre... Ah, que hombre el holandes volador!

jueves, 16 de agosto de 2007

1) EL HUESPED ORIENTAL

Ya lo sabìa. Era una de esas noticias que te pasan por las orejas, cosas que a veces oyes pero no escuchas...La semana antes de partir, su nombre cruzò otra vez por mi vida. Tal vez el habria venido con nosotros a Sardegna. Joder, pensé que este tio iba a mejorar nuestra estancia en la isla bonita, pero me parecia todavia bastante lejos, no lo creìa de verdad. El dia antes de huir hacia el mar celeste y los campos yermos, mi movil sonò. Por si mismo ya es un hecho bastante raro. El pendejo a otro lado de la linea me preguntò "entonces, quieres que invite a el tambien?". Por supuesto le dije que todos son bienvenidos a mi casa. Llamè el hombre del radar y le dije: "preparate, habrà una sorpresa mañana...vendrà con nosotros un huesped...un huesped oriental!". Gracias a su sabiduria no se descompuso, se quedò tranquilo pero dijo algo: "me das miedo". Es que no hay que tener miedo al diferente, aunque no se sepa nada sobre el. Hay que ser abiertos para tomar el bueno que hay en todo...(y es lo que siempre dije al hombre del radar cuando tenìa que dormirse junto al holandès volador). Asi fue. El dia siguiente amanecemos antes el amanecer y fuimos a recoger el docente (osea el pendejo de antes). A su lado estaba el huesped. Estaba bien cubierto para que no se deshacese durante el viaje, y cubierto como todas las grandes sorpresas tienen que ser. Cubierto como una mujer araba con su niqab. No puedes ver nada excepto sus ojos tan encantadores que hasta podrian quebrar el acero. En la misma condiciòn estaba el huesped. No podiamos ver nada, y su fascinaciòn se quedaba aun muy fuerte para nosotros pobres incultos. El viaje fue duro pero el no se cansò para nada. Cuando llegamos a la casa pensamos que por la noche lo habriamos usado, para relajarnos despues del viaje y disfrutar de la magnifica mirada del hogar sardo. La luna se habria despejado en el mar delante de nuestros ojos, y las estrellas nos habrian parecido un conjunto armonico, solo gracias a el, a su capacidad de ser un ejemplar entretenedor. Pero es que el habla todo otro idioma, y nosotros no lo conociamos. Es que tiene que ser cuidado. Con el hay que observar una liturgia. Nosotros solo somos unos profanos, como habriamos hecho? Asi el huesped se quedò sin una palabra. Nos miraba actuar para que se sintiera a gusto, nos miraba con su obtusa pesadez mientras nos agitabamos como pendejos para el. Nos esperabamos cualquier cosa que demostrase su felicidad, que sé un senal de humo o un simple aliento...nada. Entonces nos decidimos entretenernos con unos antiguos ciudadanos sardos, de caracter muy fuerte pero bien relajadores. Tambièn estaba con nosotros un cubano, amigo del holandès volador, con sus ritmos raros que casi parecìa bailar salsa. Asi fue a lo largo de todas las vacaciones. Pero no nos rendimos. El docente llamò a un amigo suyo, un neofita del culto oriental, que le explicò como portarse con el huesped. "Por la noche" pensamos "nos hablarà, por fin". Claro, el no es nada un tipo de playa (aunque yo tampoco), entonces siempre se quedaba en casa todo el dia y solo nos veiamos por la noche. Teniamos miedo...pero al fin lo intentamos otra vez. No funcionò, el oriental se quedaba muy introvertido y no pudimos disfrutar de sus habilidades. Ya las vacaciones estaban en el punto de acabarse, y el arabe nunca nos habia alegrado. Antes que el docente se regresara a Roma decidimos intentar por la ultima vez. Ahora si va a funcionar, lo pensamos todos. Siempre le habiamos ofrecido coco, para que se sintiera a sus anchas, como si estuviese en su pais de origen, Egipto. Fue un fracaso. El huesped oriental era un tipo demasiado sensible. No pudo aguantar todas nuestras presiones y expectaciones, y se derrumbò. A veces las presiones matan el talento, y el talento se vuelve entonces como una carcel de la que no se puede escapar. Asi fue para el, pobre huesped. Por suerte algo se quedò...y ahora solo necesitamos ponerte otra panza...asi volveràs a cumplir tu trabajo que, nosotros pobres pendejos, no estuvimos capaz de hacerte cumplir. La foto es un claro ejemplo de que rapidos son los seres humanos en dejarse todo atràs y empezar otra historia: antes te adoran como a un Diòs, y dentro de un rato ya eres solo un adorno...

DOCE CUENTOS DE CRETINOS

Me quedaba claro. Al regreso, habria tenido que escribir algo. Contar como fueron las vacaciones. Llegué en casa, y estaba bien cansado. Pensé que el dia siguiente me habria puesto a escribir algo. No fue asi. No tuve nada inspiraciòn...y me parecia que no tuviera nada que escribir. Lo pasamos bien y todo, pero que podia escribir para contar las vacaciones sin dejarme matar por la banalidad de un "hicimos eso, bebimos eso, etc." ? De repente pensé que la respuesta estaba en lo que me ponia a leer en la playa...Espero que Gabo me va a perdonar por tomar el pelo a su obra, aunque no sea nada un problema ya que Gabo no tiene ni puta idea de la existencia de nuestro estupendo blog! (ademas se ha vuelto un blog muy internacional...hay gente que nos visita desde Uruguay, Usa y Reino Unido!). Entonces de aqui empieza una serie de pequeñitos cuentos, que espero no les van a aburrir.